Departamento Local de Misiones
Visión
Ser una iglesia de discipulos comprometidos con El Señor Jesucristo y SU visión de hacer discipulos en toda nuestra nación, El Salvador y en todas las naciones.
Misión
Que cada miembro de Josué haga discipulos: Ganando, Consolidando, adiestrando y multiplicando a través de una vida de adoración, amor, palabra y poder.
Nuestro lema
Conquistando el mundo para Cristo
Filosofía de misiones de Iglesia Josué
Misiones domésticas (enfoque actual).
Misiones foráneas (enfoque actual).

¿Qué es un DLM?
El DLM es un grupo de hermanos que han comprendido la visión misionera y que se han comprometido con Dios y su plan redentor para las naciones, por tanto se dedican comunicar al resto de la iglesia en la visión misionera y trabajan para que toda la congregación se involucre activamente en la gran comisión.
¿Por qué cada iglesia debe tener un DLM?
La iglesia entera debe hacer la obra misionera
El DLM trabaja para concientizar, educar e involucrar a la iglesia en la ejecución del plan misionero de Dios.
Prepara la atmosfera espiritual para que el Espíritu Santo se mueva en favor de la salvación de los perdidos (salvación, servicio, llama a los obreros y más).
Administra los fondos misioneros provistos por la iglesia.
Es el vehículo de comunicación entre el Departamento de Misiones foráneas y los misioneros
Objetivos del Departamento Local de Misiones
Concientizar e involucrar a toda la iglesia en la obra misionera global.
Mantenerse actualizados en relación con el estado global del cristianismo.
Preparar obreros para los campos misioneros.
Procurar que la iglesia se involucre financieramente en la obra misionera.
Funciones principales de un DLM
Definir la política misionera de la iglesia.
Organizar y ejecutar diferentes actividades y eventos misioneros.
Administrar los fondos misioneros.
Mentorear y cuidar a los candidatos a misioneros de la iglesia.
Mantener el enfoque misionero de la iglesia durante todo el año.
Organizar la convención misionera y otros eventos
Requisitos para ser miembro del DLM
Haber nacido de nuevo.
Ser miembro de la iglesia.
Tener sanidad espiritual.
Creyente compasivo.
Dispuesto a trabajar en equipo.
Dar su tiempo para las actividades misioneras.
Respuesta al llamado
El llamado a la obra misionera es un gran privilegio, el misionero cristiano debe tener una actitud de humildad, para reconocer que es por la gracia de Dios que ha sido elegido para llevar el mensaje, por lo que debe estar siempre en disposición de aprender y depender del Señor para hacer su tarea.
Así como el llamado misionero es un privilegio, también es una responsabilidad, que implica riesgos, renuncias y esfuerzo. No es fácil dejar lo conocido por lo desconocido, pero de eso se trata, ir a lugares dónde Cristo no ha sido predicado.
Romanos 15:20-21: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán.”
Debemos responder en obediencia y confianza en que si Dios nos llama no es por lo que somos, sino por lo que hará a través de nosotros.

